Quiero matar a Paulo Coelho. No de verdad, solo quiero borrar lo que dice, o mas concretamente lo que leí que haya dicho él.
Yo creo que Paulo Coelho nunca ha estado deprimido. Eso de que "el universo conspira para que se cumplan tus sueños" del alquimista solo puede haber sido escrito por un personaje absurda y completamente feliz. Paulo Coelho y su felicidad perpetua discriminan contra mí. Algún lado oscuro tenía que tener el señor.
Total, el otro día me metí en una de esas páginas clínicas - una de esas tendencias del aburrimiento y el conocimiento de la infinita posibilidad del cyber-mundo - y tomé un test. Este test medía los indicadores de la depresión, en términos obvios, serios, pero también un poco condescendientes--- un clásico tono de test diseñado por personas con doctorados. Me dijo, evidentemente, que mis sospechas y las de la psiquiatra de la universidad (pésima, por cierto... me dió una prescripción y sólo se reunió conmigo para rellenarla) estaban acertadas.
El hecho es que es una "enfermedad". Ciertamente es una patología, pero es tambien una "enfermedad". Me dice el test que se lo explique así a la gente cercana a mí. "Tengo una enfermedad" pero no soy contagiosa. Sólo cínica, sarcástica, negativa y misantrope. Aparte no quiero hacer nada nunca, mi apetito cambia de una semana a la otra - por lo cual puedo verme enferma un mes y grasosa el otro. A veces no duermo varios días, no por alguna razón en particular... sino porque no puedo, no quiero. A veces duermo demasiado y me molesta que me despierten.
Los voy a embarcar. Mucho. Porque creo que quiero ver a la gente, pero en realidad no quiero ver a nadie. No quiero salir de mi casa, donde me siento encerrada. La lluvia me da rabia. Y si me dices que ya me deje de esta mierda, que reaccione, quizás no te vuelvo a hablar. "Coño pero contentate, ¿no?" ... por qué no se me ocurrió esa BRILLANTE IDEA a mí! GRACIAS!!! SOS UN GÉNIO!
Lo del Coelho lo digo por lo siguiente: El universo puede conspirar todo lo que quiera, pero yo conspiro contra el universo para que no se realice lo que sea que lo que queda de felicidad bajo la viscosidad de la depresión no se realice, y muera.... atrofiada y deforme.
Asimismo, me he estado tragando esto mucho tiempo, y creo que es hora que explique la desesperación que viene con la depresión. No se resuelve con un helado y una película cómica. Yo no estoy triste, y no tengo "lah dehpreh" de las noveleras. No es porque mi novio y yo cortamos... es una de las razones por las cuales corté. Las circunstancias cambian, pero la futilidad de vivir la siento a diario. Algunas veces morir no parece tan mala idea.
En mi casa me atapuzan de comida dulce, y estoy gorda y eso parece razón válida para no salir de mi casa. Evidente mente no lo es. La explicación me parece importante porque no quiero alientar a nadie. No es que soy una floja y no quiero hacer entregas a tiempo. De hecho, son esas obligaciones que me permiten dejar de sentirme obsoleta. Creo que en estos últimos meses he entregado las cosas mas o menos a tiempo, si es que se me dió fecha límite.
Es la razón por la cual estoy con mi familia... vivir sola es MUY. MALA. IDEA. No porque me vaya a matar ni nada... sino porque me voy a encuevar. En fin, a quienes les debo disculpas por negligente, por embarcadora... no me escondo detras de esto, pero sí explico que no lo hago por nada personal. Te lo prometo que si hice planes contigo, me caes bien.
Y claro, aquí hay links que tienen mas credibilidad que yo.
Paulo Coelho no es uno de ellos.
http://es.wikipedia.org/wiki/Depresi%C3%B3n
http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/003213.htm
Monday, 8 December 2008
Friday, 5 December 2008
Thursday, 27 November 2008
Qué sabe Orwell del amor?
Me he pasado la mañana investigando el camino a la felicidad. Esto no es algo que suelo hacer, es algo que mi madre me ha insistido que haga por medio de los Deepak Chopra del mundo - recomendación que tanto entonces como ahora hago caso omiso. La razón es muy sencilla: salí de una relación que los tests de internet tildaban de patológica, estoy en esa encrucijada de mi vida que me tiene aterrorizada de una forma que no sentía desde mi infancia (poco después descubrí que la culpa de eso la tenían mis padres y sus amores de la simbología de los cuentos de Grimm... si tienen un chance, denles una pasada que son horribles, Kubrick se queda pendejo). Total. Relación en fin, un fin muy amigable pero como son estas cosas, también sumamente complicados.
He aquí donde entra la cuestión de la felicidad. Que si el Dr. Martin Seligman dice que hay que buscar felicidad de significado. Me puse a hacer sus cuestionarios y aparentemente soy una persona muy curiosa pero con un coeficiente de depresión reciente un poco preocupante. "¡Pero si eso se soluciona con una vida que busca el significado!" y le respondo "soy filósofa, im-be-cil.... lo único que hago es buscar significados" que hipótesis tan bruta. Igualito tomé sus tests y leí los resultados - buscandoles significado - y no tienen ningun sentido.
Un monje budista, de origen francés y que la felicidad no se encuentra sino que se trabaja. Pero no es que se trabaja hacia la felicidad, sino en la felicidad. Un médico hindú que hace a todo el mundo meterse a risoterapia. La aberración de la "felicidad del significado" de Seligman: el producir sensaciones de bienestar de afuera hacia adentro. Hasta me leí un libro que me compró mi madre acerca del verdadero amor y aprendi palabras inventadas del new age.
Total, caí en ese punto tan absolutamente desorientado que soy capaz de aceptar cualquier dreck que me pongan enfrente. Creo que por fin entiendo al resto de los new-agers como en un estado permanente de "openness" - realmente la condición perfecta para creerse lo que sea. Cuando todo es mentira, y las verdades son temporales y dependen de modas y modalidades... bueno, mi lado optimista me indica lo positivo de la apertura a ideas, de no aferrarse al dogma.
Ahora bien, casualmente pasé un par de semanas investigando los "cults" para varias cosas. Me pasé un buen rato viendo cosas como "jesus camp" y en particular leyendo montañas de informes, artículos y dossiers sobre la cienciología. Luego me puse a investigar sobre las virtudes de la afiliacion, y sobre todo la ortodoxia religiosa. La gente siente propósito, se siente con significado, se siente más contenta.
Creo que toma un caso tan absurdo como el de Jonestown, o como el de la misma cienciología ilustrar los males de estos sistemas. Tendrás una sensación de control y de propósito pero al precio de descartar la data desconfirmante que está contrariando las creencias en todo momento. La secta o la religión no tiene que ser necesariamente perversa, pero los mecanismos que operan por medio de dogma responden siempre a estructuras iguales. Me dirán que creer en cristo no es lo mismo que creer en xenu, sobre todo con lo que obligan estas organizaciones a hacer. Pero las creencias responden a sistemas de autoridad. Y la autoridad, como Stanley Milgram muy bien comprobó, y como Zimbardo puso a prueba en Stanford, es sumamente persuasiva - para bien o para mal.
Entonces sí es pertinente comparar todos estos sistemas lateralmente, y corriendo el riesgo de ofender a todo el mundo. He tenido debates con familiares que aseguran que el Islam tiene rasgos sumamente violentos y hace que todos aquellos que lo siguen sean así también. Que si siempre van a odiar a los judíos porque Abraham exiló a hagar con su hijo, quien luego sería el progenitor de sus fundadores. Estas son todas cuestiones de interpretación. Lo que importan no son exactamente lo que se dice sino los sistemas en los que se asegura su cumplimiento. Ciertas sectas son mas disciplinarias, mas dogmáticas, ahupan mas la violencia y penalizan el pensamiento individual. Otras no tanto, o se cuidan de las formas en las que se dicta el dogma. No tienen siquiera que ser agrupaciones religiosas o espirituales. Los Nazis son un buen ejemplo, de hecho era el ejemplo que quería ilustrar Milgram en sus experimentos. Hay algo que creo innato que nos hace propensos a este "groupthink" - será la condición de animales sociales, o algún gen adaptativo en la evolución de la especie. La autoridad la buscamos, la queremos, la necesitamos.
Josh Knobe comprobó que los humanos tenemos tendencia a hacer juicios morales fuertes cuando la transgresión del código moral es hacia negativo. A atribuir culpa aunque su caso simétricamente opuesto no cause este efecto. Mas allá de eso, cuando juzgamos que algo es transgresivo no solo lo calificamos como tal, sino que existe una tendencia - una necesidad - de castigar.
Todo esto muy negativo, suena, pero creo que es importante delinearlo para comprender que es lo que estoy haciendo en cuestiones de enfoque que me dificulta ser feliz. Con significado o por risa, o por pastillas. Será que es la incompatibilidad absoluta entre saber lo absurdo del sistema social y de valores, el peligro de seguir autoridades con fé en vez de criterio y la necesidad de ser parte de algo, algo que invariablemente tiene autoridades, tiene premisas, dogma, reglas, entes castigantes... la necesidad de funcionar en un sistema para que mis actividades, mi cotidianidad, la vida misma, no parezca (como parece, y probablemente es) una cuestión arbitraria cuyas actividades no tienen impacto y caen en el vacío. Donde no importa si hago o no hago porque mi supervivencia no ha sido amenazada. Donde las ambiciones vienen de una serie de dictados sociales, intelectuales, y hasta socio-económicos.
Entonces elegí hacer algo peor. Botar la estructura y ponerle fé solo a una relación amorosa, desaprobada por muchos, probablemente patológica, con un ser bueno pero - ultimadamente - no perfecto. Era inevitable que colapsara bajo su propio peso, esta mini-sociedad de reglas implícitas y cambiantes. Creo que él buscó lo mismo en mí - respuestas que no tengo. Creo que me obsesiona el tema de tener respuestas, porque sólo se puede responder cuando se tiene autoridad. Y la autoridad, por mas que se quiera, se gana y se otorga y no existe en el vacío. Y aunque volver al mundo real me aterra creo que, por lo pronto, tengo que ignorar a Neo y tomarme la pildora roja. O la azul... bueno, la que no me saca de la matriz.
He aquí donde entra la cuestión de la felicidad. Que si el Dr. Martin Seligman dice que hay que buscar felicidad de significado. Me puse a hacer sus cuestionarios y aparentemente soy una persona muy curiosa pero con un coeficiente de depresión reciente un poco preocupante. "¡Pero si eso se soluciona con una vida que busca el significado!" y le respondo "soy filósofa, im-be-cil.... lo único que hago es buscar significados" que hipótesis tan bruta. Igualito tomé sus tests y leí los resultados - buscandoles significado - y no tienen ningun sentido.
Un monje budista, de origen francés y que la felicidad no se encuentra sino que se trabaja. Pero no es que se trabaja hacia la felicidad, sino en la felicidad. Un médico hindú que hace a todo el mundo meterse a risoterapia. La aberración de la "felicidad del significado" de Seligman: el producir sensaciones de bienestar de afuera hacia adentro. Hasta me leí un libro que me compró mi madre acerca del verdadero amor y aprendi palabras inventadas del new age.
Total, caí en ese punto tan absolutamente desorientado que soy capaz de aceptar cualquier dreck que me pongan enfrente. Creo que por fin entiendo al resto de los new-agers como en un estado permanente de "openness" - realmente la condición perfecta para creerse lo que sea. Cuando todo es mentira, y las verdades son temporales y dependen de modas y modalidades... bueno, mi lado optimista me indica lo positivo de la apertura a ideas, de no aferrarse al dogma.
Ahora bien, casualmente pasé un par de semanas investigando los "cults" para varias cosas. Me pasé un buen rato viendo cosas como "jesus camp" y en particular leyendo montañas de informes, artículos y dossiers sobre la cienciología. Luego me puse a investigar sobre las virtudes de la afiliacion, y sobre todo la ortodoxia religiosa. La gente siente propósito, se siente con significado, se siente más contenta.
Creo que toma un caso tan absurdo como el de Jonestown, o como el de la misma cienciología ilustrar los males de estos sistemas. Tendrás una sensación de control y de propósito pero al precio de descartar la data desconfirmante que está contrariando las creencias en todo momento. La secta o la religión no tiene que ser necesariamente perversa, pero los mecanismos que operan por medio de dogma responden siempre a estructuras iguales. Me dirán que creer en cristo no es lo mismo que creer en xenu, sobre todo con lo que obligan estas organizaciones a hacer. Pero las creencias responden a sistemas de autoridad. Y la autoridad, como Stanley Milgram muy bien comprobó, y como Zimbardo puso a prueba en Stanford, es sumamente persuasiva - para bien o para mal.
Entonces sí es pertinente comparar todos estos sistemas lateralmente, y corriendo el riesgo de ofender a todo el mundo. He tenido debates con familiares que aseguran que el Islam tiene rasgos sumamente violentos y hace que todos aquellos que lo siguen sean así también. Que si siempre van a odiar a los judíos porque Abraham exiló a hagar con su hijo, quien luego sería el progenitor de sus fundadores. Estas son todas cuestiones de interpretación. Lo que importan no son exactamente lo que se dice sino los sistemas en los que se asegura su cumplimiento. Ciertas sectas son mas disciplinarias, mas dogmáticas, ahupan mas la violencia y penalizan el pensamiento individual. Otras no tanto, o se cuidan de las formas en las que se dicta el dogma. No tienen siquiera que ser agrupaciones religiosas o espirituales. Los Nazis son un buen ejemplo, de hecho era el ejemplo que quería ilustrar Milgram en sus experimentos. Hay algo que creo innato que nos hace propensos a este "groupthink" - será la condición de animales sociales, o algún gen adaptativo en la evolución de la especie. La autoridad la buscamos, la queremos, la necesitamos.
Josh Knobe comprobó que los humanos tenemos tendencia a hacer juicios morales fuertes cuando la transgresión del código moral es hacia negativo. A atribuir culpa aunque su caso simétricamente opuesto no cause este efecto. Mas allá de eso, cuando juzgamos que algo es transgresivo no solo lo calificamos como tal, sino que existe una tendencia - una necesidad - de castigar.
Todo esto muy negativo, suena, pero creo que es importante delinearlo para comprender que es lo que estoy haciendo en cuestiones de enfoque que me dificulta ser feliz. Con significado o por risa, o por pastillas. Será que es la incompatibilidad absoluta entre saber lo absurdo del sistema social y de valores, el peligro de seguir autoridades con fé en vez de criterio y la necesidad de ser parte de algo, algo que invariablemente tiene autoridades, tiene premisas, dogma, reglas, entes castigantes... la necesidad de funcionar en un sistema para que mis actividades, mi cotidianidad, la vida misma, no parezca (como parece, y probablemente es) una cuestión arbitraria cuyas actividades no tienen impacto y caen en el vacío. Donde no importa si hago o no hago porque mi supervivencia no ha sido amenazada. Donde las ambiciones vienen de una serie de dictados sociales, intelectuales, y hasta socio-económicos.
Entonces elegí hacer algo peor. Botar la estructura y ponerle fé solo a una relación amorosa, desaprobada por muchos, probablemente patológica, con un ser bueno pero - ultimadamente - no perfecto. Era inevitable que colapsara bajo su propio peso, esta mini-sociedad de reglas implícitas y cambiantes. Creo que él buscó lo mismo en mí - respuestas que no tengo. Creo que me obsesiona el tema de tener respuestas, porque sólo se puede responder cuando se tiene autoridad. Y la autoridad, por mas que se quiera, se gana y se otorga y no existe en el vacío. Y aunque volver al mundo real me aterra creo que, por lo pronto, tengo que ignorar a Neo y tomarme la pildora roja. O la azul... bueno, la que no me saca de la matriz.
Thursday, 30 October 2008
Ma vie en flu
Estaba leyendo primero (y viendo videos despues) sobre física cuántica. Y entre el ajetreo, la desmoralización emocional y el aterrizar en la tierra porteña y caer enfermísima se me hizo inevitable cruzar el gato de Schrodinger y la ley de Murphy formando así un gato cuántico picado por la mitad: todo lo posible, ocurre, combinado con todo lo que puede salir mal, ocurre así. Así, malhumorada pasando horas en mi casa nueva sin haber podido todavía explorar pinche Palermo. Mi gato está muy pesimista - en todas las posibles variaciones del lado desafortunado en repertorio.
En todo caso, tengo gripe, el departamento tiene una calefacción que me hace sangrar por la nariz y por alguna extrañísima razon, el agua me sabe a lo que huele la marijuana. Sabía o debí reconocer el mal augurio de la vomitona en el avión desde Perú ocasionada por el consumo de pisco-sours y nervios. Pero el mundo obliga así que aterrizando me puse en búsqueda de habitaciones con precios infladísimos y mal ubicados, o destartalados o... ambos. Por fín llegué a un acuerdo con mi buen amigo Nicolás y me contenta reportar que tengo donde dormir a modo semipermanente.
Ayer tuve sesión en un taller literario para el cual no estaba demasiado preparada. Decidieron leer el cuento que traje, que traje no mas porque era corto y no tenía demasiado sencillo para imprimir mas nada. Para empezar es la primera vez que veo un salón dominado por hombres en algo relacionado a la literatura. Aunque fuese mi primer taller. Muy interesante. Es posible que escriba como hombre, porque el cuento gustó sin estremecer o invocar "sentimientos" en lo literal, sino producir una clase de fascinación con lo bizarro y los juegos linguisticos. No sería la primera vez que me lo dicen, pero sí me persigue el juicio de masculinidad en el trato del texto. Siempre consideré el escribir un escape de las limitaciones que impone lo cotidiano y lo educado. Creo que me averguenza reproducir patrones de poder masculino en el estilo por otorgar poder, pero al mismo tiempo no engaño a nadie. No me interesa ser guerrera social o de género.
Por ahora, y por la gripe, encuentro a Buenos Aires muy tranquilo. Espero no sea así. Hoy me aventuro a otras partes de la ciudad menos residenciales, jalando al Nate contra sus queridos deseos de vivir como local (de esto último me burlé sin piedad... el muchacho no habla español y mide como 4 metros) y pretendo de todo corazón encontrar el remolino.
Pero como todo, existe un género de lo posible. Como en la filosofía judía, voy a considerar al gato negativo como un Kaparah, y el átomo explotado, todo lo demás entra en positivo. O por lo menos entraría en juego la posibilidad de todo lo demás.
Una vacuna. Como lo que debí haber tenido antes de viajar a un lugar frío. Por lo menos buscaré dejar de enfermarme.
No me gusta la comida.
Pero hoy, gripe o no, voy a intentar salir por mas de 6 horas seguidas.
En todo caso, tengo gripe, el departamento tiene una calefacción que me hace sangrar por la nariz y por alguna extrañísima razon, el agua me sabe a lo que huele la marijuana. Sabía o debí reconocer el mal augurio de la vomitona en el avión desde Perú ocasionada por el consumo de pisco-sours y nervios. Pero el mundo obliga así que aterrizando me puse en búsqueda de habitaciones con precios infladísimos y mal ubicados, o destartalados o... ambos. Por fín llegué a un acuerdo con mi buen amigo Nicolás y me contenta reportar que tengo donde dormir a modo semipermanente.
Ayer tuve sesión en un taller literario para el cual no estaba demasiado preparada. Decidieron leer el cuento que traje, que traje no mas porque era corto y no tenía demasiado sencillo para imprimir mas nada. Para empezar es la primera vez que veo un salón dominado por hombres en algo relacionado a la literatura. Aunque fuese mi primer taller. Muy interesante. Es posible que escriba como hombre, porque el cuento gustó sin estremecer o invocar "sentimientos" en lo literal, sino producir una clase de fascinación con lo bizarro y los juegos linguisticos. No sería la primera vez que me lo dicen, pero sí me persigue el juicio de masculinidad en el trato del texto. Siempre consideré el escribir un escape de las limitaciones que impone lo cotidiano y lo educado. Creo que me averguenza reproducir patrones de poder masculino en el estilo por otorgar poder, pero al mismo tiempo no engaño a nadie. No me interesa ser guerrera social o de género.
Por ahora, y por la gripe, encuentro a Buenos Aires muy tranquilo. Espero no sea así. Hoy me aventuro a otras partes de la ciudad menos residenciales, jalando al Nate contra sus queridos deseos de vivir como local (de esto último me burlé sin piedad... el muchacho no habla español y mide como 4 metros) y pretendo de todo corazón encontrar el remolino.
Pero como todo, existe un género de lo posible. Como en la filosofía judía, voy a considerar al gato negativo como un Kaparah, y el átomo explotado, todo lo demás entra en positivo. O por lo menos entraría en juego la posibilidad de todo lo demás.
Una vacuna. Como lo que debí haber tenido antes de viajar a un lugar frío. Por lo menos buscaré dejar de enfermarme.
No me gusta la comida.
Pero hoy, gripe o no, voy a intentar salir por mas de 6 horas seguidas.
Thursday, 23 October 2008
saber tiene caracter metafísico.
EL fenómeno de crecer te hace objeto de muchas preguntas. En mi caso muy particular, las preguntas giran alrededor de las grandes desiciones y las bifurcaciones en el camino y todas esas otras metáforas que se usan. Se esperan cosas, retornos, resultados. Las preguntas de los amigos de mis padres, o de mis amigos o de mis padres y familiares bombardean y requieren buena velocidad de respuesta.
No me voy a poner a debatir las virtudes de la filosofía existencial, del ser o del hacer y luego ser, pero lo único que sé es que no se nada, sino lo que quisiera saber... y lo que quisiera ser. El punto de todo esto es que en un bombardeo de preguntas, carezco de respuestas. Pero tengo que saber. Tengo que saber porque si no sé, fallé. Y me he puesto a responder a la situacion de la única manera que siento que existen respuestas: las invento.
Que las invento no es completamente exacto: lo que ocurre es mas bien una mutación del Method Acting. "Que haria el yo que quiero ser... o qué diría?". Una mutación mas allá, todo confuso y atacada por la neurosis de mantener todas las respuestas on-file para convertirlas en segunda naturaleza, comienzo a incluir una más... una que delata un estado de profunda inseguridad: "Que haría el yo que ellos quisieran que fuera". Y de ahí fluyo, inevitablemente, y con repetidas y súbitas caídas del pedestal de cajas de cartón, mi propia mutación de cuentista a cuentera.
Estos cuentos son de caracter personal. Son proyectarme como alguien que sabe lo que hace, porque ese parece el modo a conseguirlo. Es enmascararse de seguridad, de saber qué depara el futuro, de asegurar a todos que sí voy a ser académica, escritora y que el mundo va a caer a mis pies mientras tiemblo con la posibilidad de fallarles... y fallar. El techo lo he puesto alto, porque que son las ambiciones sino personajes anticipados. Pero el ideal de mi futuro me tiene secuestrada, y al final del día soy yo la que me tengo que mentir para seguir viviendo. Porque careciendo de respuestas no soy nadie, porque careciendo de respuestas nadie apostaría por mi. No sé lo que quiero. Quiero estar sola para sentir el momento eureka de saber, pero sospecho que las respuestas no son producto de la introspección. Las respuestas dependen de las demás respuestas; del acceso a una universidad, del acceso al trabajo...
Pero también siento la constante incomodidad de las presiones de responder. No sé. No sé nada. No me pregunten, solo respondan por mí.
Toda clase de preguntas; y yo se que ya fallé. Necesito espació. Me estan aturdiendo sus preguntas, me estan aturdiendo mis respuestas que repito a modo de loro, que invento y que trago duro. Necesito alguien que me deje de preguntar, que me deje ser y que me apoye en vez de tanto preguntar, de tanto exigir "quien eres? QUIEN ERES?"
para todos, me rindo.
No Se. Ahi está.
Fuck.
No me voy a poner a debatir las virtudes de la filosofía existencial, del ser o del hacer y luego ser, pero lo único que sé es que no se nada, sino lo que quisiera saber... y lo que quisiera ser. El punto de todo esto es que en un bombardeo de preguntas, carezco de respuestas. Pero tengo que saber. Tengo que saber porque si no sé, fallé. Y me he puesto a responder a la situacion de la única manera que siento que existen respuestas: las invento.
Que las invento no es completamente exacto: lo que ocurre es mas bien una mutación del Method Acting. "Que haria el yo que quiero ser... o qué diría?". Una mutación mas allá, todo confuso y atacada por la neurosis de mantener todas las respuestas on-file para convertirlas en segunda naturaleza, comienzo a incluir una más... una que delata un estado de profunda inseguridad: "Que haría el yo que ellos quisieran que fuera". Y de ahí fluyo, inevitablemente, y con repetidas y súbitas caídas del pedestal de cajas de cartón, mi propia mutación de cuentista a cuentera.
Estos cuentos son de caracter personal. Son proyectarme como alguien que sabe lo que hace, porque ese parece el modo a conseguirlo. Es enmascararse de seguridad, de saber qué depara el futuro, de asegurar a todos que sí voy a ser académica, escritora y que el mundo va a caer a mis pies mientras tiemblo con la posibilidad de fallarles... y fallar. El techo lo he puesto alto, porque que son las ambiciones sino personajes anticipados. Pero el ideal de mi futuro me tiene secuestrada, y al final del día soy yo la que me tengo que mentir para seguir viviendo. Porque careciendo de respuestas no soy nadie, porque careciendo de respuestas nadie apostaría por mi. No sé lo que quiero. Quiero estar sola para sentir el momento eureka de saber, pero sospecho que las respuestas no son producto de la introspección. Las respuestas dependen de las demás respuestas; del acceso a una universidad, del acceso al trabajo...
Pero también siento la constante incomodidad de las presiones de responder. No sé. No sé nada. No me pregunten, solo respondan por mí.
Toda clase de preguntas; y yo se que ya fallé. Necesito espació. Me estan aturdiendo sus preguntas, me estan aturdiendo mis respuestas que repito a modo de loro, que invento y que trago duro. Necesito alguien que me deje de preguntar, que me deje ser y que me apoye en vez de tanto preguntar, de tanto exigir "quien eres? QUIEN ERES?"
para todos, me rindo.
No Se. Ahi está.
Fuck.
Tuesday, 7 October 2008
De lo mas antiguo que hay.
Recientemente comparé el arco de la Telemaquia a la situación que vivo después de graduarme. La telemaquia y los maratones - el entrenar para la adultez y volver a un rol subalterno cual el griego, el perder el "jutzpa" por acomodarme en el nicho familiar.
El punto es que hasta en la mas sofisticada clase de literatura, la vuelta de Odiseo es pragmatica y castrante. Se conoce al pequeño T como incompetente a la sombra del heroe, y reconociendo el hecho, la tensión entre hombría nueva y hombría vieja se decide por capitulación del mas verde. Odiseo no hace real mención, y todo cae en un orden que responde al regreso del patriarca.
La intención del poeta no pretendo conocer, ni siquiera invocando los planos de los valores culturales de la época. Lo que sí queda claro es que quien sufre en este caso es pequeño T y no gran O.
Pero qué hubiese pasado si en vez de capitular, Telemaco se hubiese dado a la lucha - se hubiese conseguido una ninfa, casadose y agarrado a la presuntamente enviudada Penelope como satélite de su hogar. Si la vuelta del padre hubiese significado la real pelea? Lo que siempre se había dado por entendido es un mundo paralelo donde T es rey supremo sobre sí y sobre el patrimonio de Odiseo y Penélope.
Creo que el punto de tensión mas fuerte entre el adulto y su progenie crecida es que se operan las batallas bajo la premisa que reina uno, destronando al otro. Creo que a los grandes pensadores y a quienes sufrimos el cotidiano problema de crecer se nos escapa la posibilidad que la separación de los espacios permiten la autonomía de los (por llevar la metáfora mucho más allá de lo que debo) monarcas.
Y los puntos finos de la discusión yacen en que la separación no significa, por más que se argumente a lo contrario, una amenaza a la casa paterna. Por más que lo queramos creer, el mundo no se divide entre Darth Vaders y Luke Skywalkers. En terminos sencillos, la incomodidad de cohabitar en un espacio donde el mando se quiere disputar tiene el potencial de implotar la institución. Por lo contrario, la separación permite evitar estas tensiones y abre la (muy real) posibilidad de una relación y un espiritu de ayuda mutua.
Evidentemente existe un requisito de cariño mutuo y de la congruencia de cierta proporcion de valores y propósitos para que esto se cumpla. Y la línea es de spinoffs, no de disputas que nacen de entes separados por un mismo patrimonio. Es de entes iguales dispuestos a regir patrimonios distintos.
Creo que Telémaco sufrio, pero creo que Odiseo era potencialmente vulnerable al sufrimiento también.
El punto es que hasta en la mas sofisticada clase de literatura, la vuelta de Odiseo es pragmatica y castrante. Se conoce al pequeño T como incompetente a la sombra del heroe, y reconociendo el hecho, la tensión entre hombría nueva y hombría vieja se decide por capitulación del mas verde. Odiseo no hace real mención, y todo cae en un orden que responde al regreso del patriarca.
La intención del poeta no pretendo conocer, ni siquiera invocando los planos de los valores culturales de la época. Lo que sí queda claro es que quien sufre en este caso es pequeño T y no gran O.
Pero qué hubiese pasado si en vez de capitular, Telemaco se hubiese dado a la lucha - se hubiese conseguido una ninfa, casadose y agarrado a la presuntamente enviudada Penelope como satélite de su hogar. Si la vuelta del padre hubiese significado la real pelea? Lo que siempre se había dado por entendido es un mundo paralelo donde T es rey supremo sobre sí y sobre el patrimonio de Odiseo y Penélope.
Creo que el punto de tensión mas fuerte entre el adulto y su progenie crecida es que se operan las batallas bajo la premisa que reina uno, destronando al otro. Creo que a los grandes pensadores y a quienes sufrimos el cotidiano problema de crecer se nos escapa la posibilidad que la separación de los espacios permiten la autonomía de los (por llevar la metáfora mucho más allá de lo que debo) monarcas.
Y los puntos finos de la discusión yacen en que la separación no significa, por más que se argumente a lo contrario, una amenaza a la casa paterna. Por más que lo queramos creer, el mundo no se divide entre Darth Vaders y Luke Skywalkers. En terminos sencillos, la incomodidad de cohabitar en un espacio donde el mando se quiere disputar tiene el potencial de implotar la institución. Por lo contrario, la separación permite evitar estas tensiones y abre la (muy real) posibilidad de una relación y un espiritu de ayuda mutua.
Evidentemente existe un requisito de cariño mutuo y de la congruencia de cierta proporcion de valores y propósitos para que esto se cumpla. Y la línea es de spinoffs, no de disputas que nacen de entes separados por un mismo patrimonio. Es de entes iguales dispuestos a regir patrimonios distintos.
Creo que Telémaco sufrio, pero creo que Odiseo era potencialmente vulnerable al sufrimiento también.
Sunday, 5 October 2008
Post-mortem con paletas.
Por exigencia popular de ciertos allegados, y los hints de allegados mas alejados y - a quien estoy engañando - mi propia salud mental me toca hacer un post. O un post mortem.
En fin, en Caracas, no por mucho tiempo. Parando en mi casa, a veces, para dormir y comer y quejarme del atrapamiento. Y hoy domingo, parando-me tarde y con los ojos hinchados de un nuevo fenómeno de la somnoliencia: me lloran los ojos cuando duermo. Y me despierto en un revoltín de almohadas, con la colcha entre los dedos de los pies, la cama violada a la desnudez por un violento galope cual perro que sueña. Y claro, la cabeza en la esquina opuesta a la que empezó.
El otro día mi mamá me preguntó que si yo no sueño. Le dije que claro que sueño - pero lo malo es que los recuerdo en la mañana pero no mas tarde (y me hallo incapaz de recomponerlo, como una historia nunca leida en un examen oral). Por qué tan malo, preguntó - y como me imagino se lo preguntan quienes leen el post ya con los ojos cruzados y la frente arrugada en signo de interrogación. Respondo, por miedo a las arrugas ajenas, que por que soñar sin recordar el sueño significan la completación de un ciclo REM que se ocupa de fijar las memorias concretas - no del sueño - y completar las tareas cognitivas de asociaciones y aplicacion de metodos aprendidos. Por el otro lado los sueños recordados tienden a ser de lo mas divertidos. Las horas posteriores a despertar me roban las dos vivencias.
El otro día sali por la noche y llegue de día incapaz de sacudir la necesidad de escapar. De sentirme atrapada, aunque el evento no ameritaba tan fuerte reacción ni tan forzado desenlace. Luego atrapada en una agenda, en un horario de trabajo, del cual dicho sea me atrapa prescindir. Atrapada en una red de relaciones familiares que intento evolucionar. Y a todas estas, no logro atrapar nada, creo, no logro dormir. Se convierten las vivencias en una lucha para recuperar el balance de poder y la sensación de control.
Tanto escapismo termina siendo (como se me pinta evidente por fin en mi lucha con mi novela) una sola lucha conmigo misma, de escapar lo que hago, lo que quisiera hacer, lo que no tengo, lo que me siento incapaz de lograr y la locura impuesta por los sistemas de valores meritocraticos. Como decía Pynchon - mi apuesta por el Nobel este año, por cierto - estoy en el mismo wavelength de todos los weirdos. Esto sencillamente porque la profesión te tilda de loco y vagabundo hasta que los pelos y las arrugas se instalan sobre los libros que ahora salen en ediciones de cuero - cuando por fin la locura se convierte en la clarividencia, el intelectualismo y la muerte. Y previo al respeto y las odas al trascendentalismo de las palabras vienen las cooperativas y los movimientos y el sentimiento de estar al borde y, claro, las drogas. No tomo drogas. No duermo, y no estoy loca.
Mas me valdría ser contadora y atraparme en las celdas de numeros y representaciones.
AN-Thems del día: LES Artistes de Santogold y Tables & Chairs de Andrew Bird.
En fin, en Caracas, no por mucho tiempo. Parando en mi casa, a veces, para dormir y comer y quejarme del atrapamiento. Y hoy domingo, parando-me tarde y con los ojos hinchados de un nuevo fenómeno de la somnoliencia: me lloran los ojos cuando duermo. Y me despierto en un revoltín de almohadas, con la colcha entre los dedos de los pies, la cama violada a la desnudez por un violento galope cual perro que sueña. Y claro, la cabeza en la esquina opuesta a la que empezó.
El otro día mi mamá me preguntó que si yo no sueño. Le dije que claro que sueño - pero lo malo es que los recuerdo en la mañana pero no mas tarde (y me hallo incapaz de recomponerlo, como una historia nunca leida en un examen oral). Por qué tan malo, preguntó - y como me imagino se lo preguntan quienes leen el post ya con los ojos cruzados y la frente arrugada en signo de interrogación. Respondo, por miedo a las arrugas ajenas, que por que soñar sin recordar el sueño significan la completación de un ciclo REM que se ocupa de fijar las memorias concretas - no del sueño - y completar las tareas cognitivas de asociaciones y aplicacion de metodos aprendidos. Por el otro lado los sueños recordados tienden a ser de lo mas divertidos. Las horas posteriores a despertar me roban las dos vivencias.
El otro día sali por la noche y llegue de día incapaz de sacudir la necesidad de escapar. De sentirme atrapada, aunque el evento no ameritaba tan fuerte reacción ni tan forzado desenlace. Luego atrapada en una agenda, en un horario de trabajo, del cual dicho sea me atrapa prescindir. Atrapada en una red de relaciones familiares que intento evolucionar. Y a todas estas, no logro atrapar nada, creo, no logro dormir. Se convierten las vivencias en una lucha para recuperar el balance de poder y la sensación de control.
Tanto escapismo termina siendo (como se me pinta evidente por fin en mi lucha con mi novela) una sola lucha conmigo misma, de escapar lo que hago, lo que quisiera hacer, lo que no tengo, lo que me siento incapaz de lograr y la locura impuesta por los sistemas de valores meritocraticos. Como decía Pynchon - mi apuesta por el Nobel este año, por cierto - estoy en el mismo wavelength de todos los weirdos. Esto sencillamente porque la profesión te tilda de loco y vagabundo hasta que los pelos y las arrugas se instalan sobre los libros que ahora salen en ediciones de cuero - cuando por fin la locura se convierte en la clarividencia, el intelectualismo y la muerte. Y previo al respeto y las odas al trascendentalismo de las palabras vienen las cooperativas y los movimientos y el sentimiento de estar al borde y, claro, las drogas. No tomo drogas. No duermo, y no estoy loca.
Mas me valdría ser contadora y atraparme en las celdas de numeros y representaciones.
AN-Thems del día: LES Artistes de Santogold y Tables & Chairs de Andrew Bird.
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